Mi hermana y yo


Estuvimos mirando el techo por un buen rato, cuando Adela termino con el ruidoso silencio


-A mí me gustan las aves-


- ¿Las aves? ¿Qué tienen de bonito?-. Conteste para que no molestara más el sonido del silencio.


-Nada, pero pueden ver todo desde arriba-. No podía concentrarme en lo que decía así que no respondí, pero ella siguió insistiendo.


-Son libres, y solo se preocupan por comer y reproducirse, por eso me encantan, porque son libres-